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8 mars MAS TEATRO EN BUENOS AIRESNos fuimos a la MECA, un camino regado por el talento, la empatía, la destreza, la experiencia, el oficio y el alma entera de la inconmensurable actriz CHINA ZORRILLA...
"EL CAMINO A LA MECA", el desmenuzamiento de la conducta humana, tres actores, tres caminos que convergen en la libertad, en la Meca .
Ando con la cabeza puesta en otros menesteres y he descuidado, a sabiendas, este pequeño espacio que les dedico y me dedico por afición personal. He barajado varios temas en mi "sesera" para transplantarlos en este jardín pero ninguno me condujo seriamente al teclado. Muchos de esos temas suponían, incluso, cierta sensación de hartazgo personal. Tenía que compartir alguno que signfique o hubiera significado un regocijo para el alma y para todos y cada uno de los sentidos. Y, ciertamente, mucho de lo vivido en mi último viaje a Argentina todavía está bajo siete llaves en el cajón de los recuerdos y sería un pecado, de los gordos, enviarlos al cajón del "sueño de los justos", es decir, al olvido permanente.
Temas de actualidad caliente y rampante sobran, pero no estoy de ánimo para meterme en ellos. Tal vez sea el viento, que nos está azotando sin parar desde ayer, aunque hoy brille estupendamente el sol, aquí en la sierra. Dicen que el viento trastoca las ideas en la cabeza y las sensaciones en el alma. Pero no voy a desviarme de la cuestión que me ha traído aquí. Se trata de teatro y de teatro en Buenos Aires.
Mi primer encuentro con las tablas de la temporada estival en Buenos Aires fue con Julio Chávez y su interpretación de "Yo soy mi propia mujer". Ya he incursionado sobre el tema un par de entradas atrás. Sabía que no podía marcharme sin ir a ver alguna otra obra de las decenas que habitan aquella ciudad. No podía irme sin ver, en dónde fuera, a China Zorrilla. El imán que me llevo al Multiteatro, aquella noche de un miércoles cálido y brillante, fue -dicho con mayor justeza- la protagonista más que la obra, de la que algo ya sabía por los comentarios que acompañan su éxito continuado desde hace más de dos años. Pero hoy no dedicaré parte de estos comentarios a China, China se merece una entrada completa y aparecerá próximamente.
Así fue que junto a una amiga, Mary Star, que así la llamamos, fuimos con ansiedad y curiosidad al teatro. Subimos a la sala del pimer piso y nos ubicamos muy orondas en la tercera fila, casi como para extender la mano y poder acariciar las suyas y verla firmemente a sus ojos azules de más de ochenta años.
La sala estaba en penumbras y en absoluta oscuridad el escenario. Apenas lucían encendidas algunas farolas de colores, dispersas en el decorado, como luciérnagas distraídas. La escenografía desprendía, con aquellas farolas, un halo de misterio y profundidad difíciles de retratar, ya fuera en imágnes o palabras. Una casa humilde, en una aldea situada al borde del desierto del Gran Karoo, Sudáfrica. Una mujer mayor, Helen, descendiente de holandeses cristianos, mujer que ya ha hecho el camino de ida y que ya está de vuelta, un ser libre, tierno y entregado de lleno a su sueño artístico y a la libertad; su relación con una amiga que la visita esporádicamente -Elsa- que personifica a una mujer independiente, defensora de los derechos humanos, una universitaria tan contundentemente liberal y feminista que le resta naturalidad a su personaje; y el párroco del poblado, Marius, que trata de recoger el rebaño y rebañar en cuanto se le presenta la oportunidad, ,aprovechándose de las medallas que otorga pertenecer al ejército del dios católico. Por lo pronto, tres personajes situados en los trés vértices de un triángulo, uno de ellos mirando al Este siempre, a la Meca: Helen.
Helen, desprovista de prejuicios y libre de hacer lo que le plazca en su soledad y en la de su casa, perdida en un poblado del desierto, emprendió con verdadera devoción el oficio de escultora para poder darle forma a sus sueños y a su concepto de la libertad. Llenó el jardín de ellas y todas mirando a la Meca. Elsa le habla de libertad política, de derechos y revindicaciones, de negros y blancos, de rebeldía grandilocuente, más agigantada en los gestos, posiblemente, que en los hechos. Y finalmente (o desde el principio) la libertad supuesta que da la fe, en el discurso y la estrategia del pastor de la comunidad que intenta "liberar" a Helen de sus bienes materiales para entrar a la residencia de ancianos a cambio de su humilde casa y solar. La postura de Helen, que avanza más allá de cualquiera de esas libertades impuestas, le da el corolario más propicio a esta obra de tres patas y de las que sólo una abre la posibilidad del entendimiento del concepto "libertad" tan abstracto como inalcanzable: siempre somos esclavos de algo.
Aunque basada en una historia real, la obra es una realidad novelada: El camino a la Meca es la primera pieza teatral de Athol Fugard que se estrena en la Argentina. Fugard (Ciudad del Cabo, 1932) es el dramaturgo blanco más reconocido de Sudáfrica. Sus personajes son solitarios, gente sin futuro, anclada en la compleja realidad social y política de un país que hasta hace poco convivió con el apartheid. La obra está dirigida por Santiago Doria.
Acompañan a Chiza Zorrilla, en esta nueva continuidad de la obra, Carolina Papaleo (Elsa) y Tony Vilas (Marius), correctos y a vecess, sobreactuados, sobre todo Carolina. Evidentemente, tantos años de culebrones y series de TV han mellado cualquier posibilidad de desprender magia y credibilidad desde un escenario, donde no se enciende la luz roja de la cámara, sino los cientos de pares de ojos del patio de butacas, jueces inescrutables e insobornables. Recomendable, sobre todo, por China, que ya dije...tendrá su espacio personal para intentar redescubrirla entre todos.
MULTITEATRO 19 février LA FAENA BERLINESA DE JULIO CHAVEZ Argentina triunfa en el Festival de Berlín
Julio Chávez es en realidad Julio Hirsch y nació un 14 de julio de 1956. Poco se conoce de su persona, mejor dicho, de su vida del día a día, ni falta que hace (o no tenemos bastante con los programillas del corazón?). Se conoce su trabajo, más que importante. Casualmente...o no...en mi vsita a Buenos Aires no pude resistirme a ver su unipersonal como una de las premisas fundamentales dentro de los múltiples objetivos de mi viaje. La temporada de teatro de verano en Buenos Aires acababa de comenzar y tenía una oportunidad única de ver a Julio in situ, en su salsa. Maravillosa casualidad, maravillosa. Verlo en la piel del/la berlinesa Charlotte -obra mencionada en la anterior entrada-. y alzarse poco después con el Oso de Plata el Mejor Actor de la muestra, de casualidad, nada. Un actorazo. Ya lo sabía, ya lo presentía. Para saber más de él, y vale la pena... http://www.juliochavez.com.ar/home.html
57 edición de la Berlinale Julio Chávez y Ariel Rotter, premiados en Berlín
Los dos recibieron el Oso de Plata por la película El Otro. Mientras el primero ganó en el rubro Mejor Actor, el realizador (foto) recibió el Gran Premio del Jurado del certamen. El año pasado, Chávez había obtenido el Premio Alfred Bauer.
Berlín – El argentino Julio Chávez obtuvo este sábado el Oso de Plata al Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Berlín, por su interpretación en El otro, de Ariel Rotter, durante la ceremonia de clausura de la 57 edición del certamen, en la capital alemana.
Más tarde, el filme de Rotter –quien también dirigió Sólo por hoy– obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín, poco después de que su protagonista, Julio Chávez fuera premiado con el Oso de Plata al mejor actor. Una representante argentina leyó una carta de Chávez disculpándose ante el público que asistió a la ceremonia de gala por no poder estar presente en este acto.
Muy elogiado por la crítica, Chávez ya se destacó en 2006 como protagonista de El custodio, de Rodrigo Moreno, que obtuvo el Premio Alfred Bauer de la Berlinale (en memoria del primer director del Festival Internacional de Cine de Berlín).
A poco de conocer la noticia, el también director teatral y artista plástico argentino aseguró que no pudo estar presente en la entrega de los lauros pero que, sin embargo, se sintió muy cerca de la capital alemana a través del teatro, ya que por estos días representa en Buenos Aires una obra con temática germana. “En pocas horas estaré sobre el escenario interpretando al travesti berlinés Charlotte von Mahlsdorff en Yo soy mi propia mujer. A través de esta obra, me siento presente en Berlín”, sostuvo el actor. En la película de Ariel Rotter, Chávez compone a un hombre que hace un paréntesis en su vida para verla con cierta perspectiva tras enterarse de que va a ser padre. El protagonista de Un oso rojo, de Adrián Caetano; Extraño, de Santiago Loza; y El custodio, de Rodrigo Moreno, manifestó además su gran emoción por haber sido premiado en la ciudad en la que nació su padre. Y aseguró: “Siempre creí que el arte me salvó”. Perfil.com EFE 19 de febrero de 2007 BERLÍN, Alemania.— La película argentina El otro, de Ariel Rotter, arrasó en la Berlinale con dos Osos de Plata —el Gran Premio del Jurado y el de Mejor Actor, para Julio Chávez—, mientras que el Oro fue para otro exponente de cine de autor, el film chino Tu Ya Da Hun Shi, de Wang Quan’an. Ariel Rotter, ganador del Gran Premio del Jurado de la Berlinale, considera que el Oso de Plata logrado por su actor, Julio Chávez, es en realidad un premio por dos películas, ésta y la anterior, El custodio. "El premio al mejor actor para Julio Chávez nunca fue tan merecido, porque no es por una película, sino por dos", dijo tras la entrega de los galardones de la Berlinale, en referencia a la presencia de El custodio, el año pasado, en el mismo festival. Chávez no estuvo presente en la ceremonia, por compromisos de su agenda, pero Rotter se lo entregará de regreso a Buenos Aires. El guión de El otro fue escrito pensando especialmente en Chávez y gira alrededor de un hombre maduro, aparentemente feliz, que de pronto en un viaje de trabajo decide adoptar identidades ajenas para reflexionar sobre su propia existencia. Por otro lado, el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, salió el sábado al paso de las críticas por la vapuleada Bordertown, protagonizada por Jennifer López y Antonio Banderas, asegurando que es responsabilidad suya y que antes que la calidad cinematográfica está el mensaje de la película de Gregory Nava. "Si la proyección sirvió para salvar la vida de una sola mujer (maquiladoras en la frontera mexicana con EU), volvería a mostrarla", dijo al respecto de la película que fue atacada por el conjunto de la prensa internacional desplegada en Berlín.del Gran Premio del Jurado de la Berlinale, considera que el Oso de Plata logrado por su actor, Julio Chávez, es en realidad un premio por dos películas, ésta y la anterior, El custodio. "El premio al mejor actor para Julio Chávez nunca fue tan merecido, porque no es por una película, sino por dos", dijo tras la entrega de los galardones de la Berlinale, en referencia a la presencia de El custodio, el año pasado, en el mismo festival. Chávez no estuvo presente en la ceremonia, por compromisos de su agenda, pero Rotter se lo entregará de regreso a Buenos Aires. El guión de El otro fue escrito pensando especialmente en Chávez y gira alrededor de un hombre maduro, aparentemente feliz, que de pronto en un viaje de trabajo decide adoptar identidades ajenas para reflexionar sobre su propia existencia. Por otro lado, el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, salió el sábado al paso de las críticas por la vapuleada Bordertown, protagonizada por Jennifer López y Antonio Banderas, asegurando que es responsabilidad suya y que antes que la calidad cinematográfica está el mensaje de la película de Gregory Nava. "Si la proyección sirvió para salvar la vida de una sola mujer (maquiladoras en la frontera mexicana con EU), volvería a mostrarla", dijo al respecto de la película que fue atacada por el conjunto de la prensa internacional desplegada en Berlín. La Opnión Digital, 19 de febrero de 2007
Chávez quedó sorprendido por su premioEl actor consideraba que su decisión de no permanecer con la delegación argentina en el festival alemán iría a perjudicarlo. BUENOS AIRES.- El actor Julio Chávez admitió que no esperaba obtener el premio al mejor actor en el festival de cine de Berlín, por su actuación en la película “El Otro”, dirigida por Ariel Rotter, que a su vez recibió el Oso de Plata.
Chávez consideró que la distinción que recibió el año pasado en el mismo festival por su desempeño en el filme “El Custodio” le jugaría en contra, al igual que su decisión de volver a Buenos Aires y de no permanecer con la delegación argentina en el festival alemán. El actor está actualmente trabajando en teatro en la pieza “Yo soy mi propia mujer”. “El hecho de no quedarte en un festival puede llegar a perjudicar la posibilidad de que se te otorgue un premio. El año pasado se rumoreaba que si me hubiera quedado a acompañar a ‘El custodio’, quizás hubiera recibido un premio personal”, indicó en declaraciones a un matutino porteño. Sin embargo, pese a que sólo visitó Berlín fugazmente para la presentación de la película, Chávez fue distinguido nuevamente. Sobre este nuevo éxito del cine argentino, Chávez dijo que lo tomó por sorpresa. “Creí que ‘El otro’ no iba a tener la suerte que tuvo por tenerme a mí como protagonista: me parecía que dos años consecutivos les parecería llamativo. Pensé que sería un impedimento, y no lo fue”, expresó el actor. “Esta es una hermosa película, que se presenta claramente a la mirada del espectador, y que propone un relato limpio, claro, pulcro y sencillo. Una película que no se preocupa de que el espectador se divierta, sino, solamente, de expresar una mirada acerca de un asunto”, explicó. La cinta relata la historia de un abogado de Buenos Aires que viaja por trabajo a Entre Ríos; sucede un imprevisto y decide adoptar la identidad de otra persona. El filme realiza no sólo una expedición a otra vida, sino también un viaje al interior del propio personaje, en un intento de hacer reflexionar al espectador sobre el sentido de la vida y la muerte. (NA)
"El Otro", una película de silencios "El Otro", una película de muchos silencios, hecha a medida para Chávez y apuntalada exclusivamente en la mirada de ese magnífico actor, representa lo que su director, al borde del llanto al recibir su premio, calificó de "un determinado cine", "alejados de los elementos económicos que rodean el cine". El film de Rotter gira alrededor de un hombre, aparentemente feliz, buen esposo y buen hijo, que acaba de saber que va a ser padre. De pronto, necesita una pausa para reflexionar sobre la paternidad desde una doble perspectiva: la que se le avecina y, en sentido inverso, la que representa su padre, al borde de la decrepitud física.
Un actor a la medida de la pantallaLos trabajos de Julio Chávez para el cine siempre han merecido el elogio de la prensa y el aplauso del público. Desde que deslumbró desde un personaje secundario en “Señora de nadie” (1982), pasando por el conflictuado director de cine que personificó en “La película del Rey” (1986), por el torturado protagonista de “El oso rojo” (2002), hasta la consagratoria “El custodio (2005), Chávez ha demostrado la calidad de su trabajo.
Ariel Rotter, director de película argentina ganadora de dos Osos de plata en Berlín Como un “reconocimiento a una generación de cineastas argentinos”, calificó el director Ariel Rotter el “gran premio del jurado” obtenido por su cinta “El otro”. Según el realizador, los dos Osos de plata obtenidos en la versión número 57º del Festival de cine de Berlín, entre los cuales también se encuentra el premio en la categoría Mejor actor obtenida por el también argentino Julio Chávez, “pueden aportar fe al cine argentino, un cine personal, de autor, de riesgo, que no tiene por qué atender a las leyes del mercado”. El director, incluso recalcó su interés en hacer un cine arriesgado y su falta de preocupación por la boleterías comentando “no hacemos películas para el público, sino para determinadas personas dentro de ese público”. “El otro” narra la historia de un abogado de Buenos Aires que durante el trayecto de un viaje a la provincia de Entre Ríos toma la personalidad de un hombre muerto. La Nación Digital
Julio Chávez recogió elogios en la Berlinale El otro realizada en coproducción con Argentina Francia y Alemania tiene un planteamiento formal muy estricto El silencio se percibe mejor en una puesta de cámara austera Más allá de los planos fijos intenté contar escenas con la menor cantidad planos posibles La Capital Digital FELICITACIONES JULIO
9 février TEATRO EN BUENOS AIRESDe la mano de Julio Chávez en "Yo soy mi propia mujer"...
“Es absurdo dividir a la gente en buena o mala. La gente es tan sólo encantadora o aburrida.” Oscar Wilde, El abanico de Lady Windermere.
Me gusta el teatro. Tengo una percepción del fenómeno que siempre me sorprende, cada vez que me siento en la platea frente al escenario aún no iluminado y a la espera que el alma prodigiosa del o de los actores convocados hagan acto de presencia. Es una sensación extrasensorial, mágica, siempre única y que me produce un pudor y una extrañeza singualres. No es una sensación "tan natural" como puede serlo la que produce en mi espiritualidad el cine. Será porque el teatro, nos implica necesariamente en escena. Somos parte de la obra que elijamos, nos guste o no. Allí sentados, en la supuesta plena oscuridad, somos partícipes necesarios y viviremos una experiencia única e irrepetible, por más que insistamos en asistir una y otra vez al mismo plano de butacas y en la misma obra. Cada día será una nueva experiencia y nosotros, a los que nos toque, seremos parte de ese milagro personal y colectivo a la vez.
No podía irme de Buenos Aires sin ir al teatro. La oferta cultural de la megaciudad es impresionante y rebosa con creces a ciudades tan generosas como Nueva York o Londres, en este aspecto. Corrientes y el llamado "off" Corrientes está a reventar y apenas casi acaba de empezar la temporada teatral de verano. Justo, justo...estrenaba obra Julio Chávez, un actorazo de bajo perfil en los programas televisivos de famosillos e infelices que rondan platós en busca de algún sitio en el mundo del espectáculo y en la "hoguera de las vanidades". Lo último que había visto con él y de él fue la peli "Un Oso Rojo" (fantástica por cierto y a la que dedicaré oportunamente un apartado especial, aunque no se trate de un estreno millonario). Y allí daba puntapié inicial Julio, con un unipersonal de "cullons". Creo, de todas formas, adelantándome a lo que pudiera parecerse a una crítica (nunca tan personal y ajena a la especializada y periodística), que resalta aquí el actor más que el texto en sí mismo, aunque impecable la puesta en escena de la mano y narices de un maestro de directores de teatro como lo es Agustín Alezzo.
Julio Chávez y el director Agustín Alezzo
Una hora y media sobre las tablas, en carnes de un travesti perseguido -y aún así sobreviviente y triunfal- y de un narrador (el mismo autor del libro y testigo de la historia, Doug Wright), recreandola en vivo a finales de los años 90 y llevandonos en los "flashbacks" a la penumbra del régimen nazi en Berlín y al posterior comunista, en la misma ciudad. Un travesti que ha sabido camuflarse en la excelencia y el profesionalismo que implica tener que sobrevivir a quién sea y como sea en el oscurantismo de la segunda guerra, la persecución de lo diferente, los prejuicios y los extremos del espinel político. Todo esto en Berlín. Todo esto con muro y luego, sin muro. Dentro de su propio castillo de marfil, construído tras la balaustrada del coleccionismo exótico, haciendo caminos entre objetos de toda procedencia, de mayor o menor "pedigree", recolectando recuerdos y, tras ellos, escodiendo el secreto de su propia libertad. Detrás de los armarios y estanterías que recogen sus piezas sagradas hay un nivel más profundo, el de su propio ser, en un cabaret improvisado dónde se encontraban los necesitados de expresar su propia identidad y allí se mezclaban perseguidos y perseguidores, escondidos y encontrados.
Julio da vida al propio autor y al protagonista de la historia la alemana Charlotte von Mahlsdorf, nombre de guerra en esa clandestinidad cotidiana, siendo hombre pero siendo mujer, y maestra en el arte del desliz y el subterfugio para defender su propio sentir y para ocultar sus propios errores u horrores en el infierno que le había tocado vivir y sobrevivir. Julio, otra vez, logra magistralmente (porque no se me ocurre ningún otro calificativo...además de su versatlidad) un personaje absolutamente creíble y palpable a través de una gestualidad impecable, en el movimiento de manos y cruce de piernas que le dará sello esencial a Charlotte. Ella y sus gestos, las cartas de su recuerdo perfectamente arrugadas dentro de una vieja caja, las muebles en miniatura y los otros que la acompañan en un inacabado museo de su propia vida, son el símbolo imperfecto de una época, de un proceso histórico, de las contradicciones que supone la necesidad de la supervivencia en medio de las particularidades de una Berlín dividia y de un ser partido en dos. Lo que nos relata Yo soy mi propia mujer es cómo un hombre alemán llamado Lothar Berfelde desafió a los seres poderosos –dioses, padre, poder político- para encontrar su identidad en Charlotte von Mahlsdorf y transformarse en aquel ser mítico de otros tiempos, en materia para el lenguaje del arte.
Autoría: Doug Wright
Actuan: Julio Chávez Vestuario: Cristina Villamor Escenografía: Gabriel Carrascal Luces: Felix Monti Música original: Diego Vainer Fotografía: Claudio Divella D. gráfico: Pablo Bologna Asist. de producción: Martín Vatenberg Asist. de dirección: Emiliano Delucchi, Lili Popovich Dirección: Agustín Alezzo MULTITEATRO Dirección: Corrientes 1283. Capital Federal. República Argentina
15 décembre AGENDA DE BUENOS AIRES IIJOAQUIN SABINA alivia el duelo y revienta la BOMBONERA
Tuve noticias suyas a partir de 1985. Sé que empezó en esto bastante antes, pero el hachazo del éxito no le había dado de lleno en la cabeza. Aún por entonces, andaba tímidamente sobre escenarios más pequeños de los que hoy pisa. Pisa con garbo, pisa moreno. Un muchacho "encantador": canalla, solapadamente misógino (juro que lo ha desmentido en su última entrevista para la revista Viva del diario Clarín!), trotamundos, rebelde, contestatario, músico y encima escribe directo al cerebro. Un tipo ideal para salir por las noches y dormir por el día. Ese muchacho que arranca oleadas de calor a las niñas y detestan las suegras, ese. Su vida ha tenido esa disposición de luces casi siempre y aún hoy sigue manteniendo con condición vampírica, ahora en fase de remisión debido a un ictus que le paró los pies de la nocturnidad y yerbas varias. Eso si: el whiskey y el tabaco siguen siendo sus compañeros.
Pues, como decía, llegaron los rumores trajinantes de su música y de su cantar a este lado del charco. Recuerdo que entonces escuchaba un programa de radio, tan nocturno como Sabina, hecho por una española en Buenos Aires. ¿Còmo era que se llamaba? Ah, sí, María Amor, era ella la periodista española que vivía en Buenos Aires y tenía un programa dedicado exclusivamente al rock. Era fanática de "Los Redonditos de Ricotta", además de su bienamado Sabina, que difundía sin pudores todas las noches. Esto me dio la base sonora de la memoria y el recuerdo para asimilar lo que vendría después de un sólo trago. Allá por 1987, a través de una popular revista de idiomas "Speak Up" conocí a un chico valenciano, Blas, que me cubrió de inteligentísimas y dulcísimas cartas en las que descollaba su descubrimiento fenomenal: Joaquín Sabina. Fue su culpa, sólo su enterísima culpa, que yo comenzara a delirar con el bienaventurado Sabina.
Y ciudadano ilustre ya en la ciudad de Rosario en un explosivo recital, con todos los honores. Ha dicho sentirse halagado y honrado ante tal distincióin, "Rosario es una estación imprescindible para recorrer el resto del camino", dijo no sin cierta emoción. El 16 y 17 de diciembre estará cumpliendo el sueño del pibe: tocar en la cancha de Boca: la Bombonera! Hete aquí que semejante concierto coincidiendo con mi visita a Buenos Aires no puede dar el match point: las entradas ya estaban agotadas hace dos meses. Por qué a mi??!!
Me consuela haber ido a dos de sus recitales en Buenos Aires, cuando todavía era un muchacho (más canalla aún), delgadísimo (más delgado aún) y volador en sus propios paseos astrales (mucho más volador que hoy). Fue en el Teatro Opera uno, el otro no recuerdo. Ambos fueron esplendidamente fantásticos. Me conformaré con ver el recital por televisión. Es lo que hay, que no hay más entradas: SOLD OUT.
Este próximo 16 y 17 estallará el barrio de La Boca, donde "boquita" no pudo vencer en este campeonato, en su cancha de azul y oro, frente al Rio de la Plata. Ya vendrán tiempos mejores para Boca y nada mejor que comenzar con los goles de Sabina en la delantera.
Grande Sabina!
Te queremos Sabina, bienvenido a la Argentina
SOS NUESTRO PIRATA FAVORITO
10 décembre AGENDA BUENOS AIRES D E E P P U R P L E
Deep Purple nuevamente en ArgentinaLa banda británica regresa a la Argentina para presentarse el Martes 5 de Diciembre en Rosario, el Miércoles 6 en Córdoba y el Jueves 7 en el Club Ciudad de Buenos Aires. Nacido a comienzos de los setenta, Deep Purple es uno de los pilares del rock duro británico y uno de los referentes insoslayables cuando se habla de los grandes grupos de la historia del rock.
Junto a Led Zeppelin, Uriah Heep y Black Sabbath, Deep Purple estableció los parámetros de un nuevo género denominado Hard Rock, combinando, como nunca antes, poderosos y densos riffs con memorables melodías. Durante décadas Deep Purple dominó la escena del rock internacional con álbumes extraordinarios como “Deep Purple in Rock”, “Fireball” y “Machine Head”. Además de sacudir los rankings, Purple fue uno de los primeros grupos de rock que combinó estos ritmos con elementos de la música clásica. El resultado fue el “Concerto for Group and Orchestra”, estrenado junto a la Royal Philarmonic Orchestra en setiembre de 1969, en el legendario teatro Royal Albert Hall. En su extensa carrera Deep Purple atravesó diferentes cambios de formaciones, pero siempre se mantuvo fiel a su estilo musical y en cada una de esas etapas dejó álbumes de gran calidad artística. Con más de treinta años de carrera, Deep Purple vive un nuevo renacimiento musical. A los históricos miembros, el cantante Ian Gillan, el bajista Roger Glover y el baterista Ian Paice, ahora se sumaron los talentos del guitarrista Steve Morse y el tecladista Don Airey. Con ellos, esta nueva encarnación de Deep Purple lanzó a fines de 2005 el álbum “Rapture of the Deep”.
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