La Maga... o Ca...'s profileUna Habitación propiaPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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December 29 ZAMBA PARA NO MORIRZAMBA PARA NO MORIR
Romperá la tarde mi voz
hasta el eco de ayer voy quedándome sólo al final muerto de sed, harto de andar pero sigo creciendo en el sol, vivo era el tiempo la flor la madera frutal luego el hacha se puso a golpear verse caer, sólo rodar pero el árbol reverde será, nuevo Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy con el cuerpo asombrado me iré ronco al gritar que volveré repartido en el aire al gritar, siempre Mi razón no pide piedad se dispone a partir no me gusta las muerte ritual sólo dormir, verme borrar una historia me recordará, vivo veo el campo, el fruto, la miel y estas ganas de amar no me puede el olvido vencer hoy como ayer, siempre llegar en el hijo se puede volver, nuevo
Letra: Hamlet Lima Quintana
Música:Ambros-Rosales
En la voz de : Mercedes Sosa
August 26 DE CUERPO PRESENTEMe ha pesado toda la vida, aún cuando ha estado más ligero. Me acompañará hasta el final, tanto en lo tangible como en su más etérea constitución. Porque todo es uno, aunque se deshaga en la profundidad de un pozo. Me pesa tanto, lo arrastro con tanto trabajo que me cuesta disimular mi continuo disgusto. Suelo llevarlo con dignidad frente a otros y busco infinidad de artilugios para esconderlo pero, terminan reduciéndose a un par de sabias y ancestrales estrategias, que ninguna mujer que se precie debe desconocer. Es habitual enarbolar banderas y tratados de básicos principios para encarrilar la senda que lo lleve a buen puerto, antes de que tenga que desaparecer para siempre, ya que, claro está, no creo en la resurrección de los cuerpos. Pero a falta de generales en esta dura batalla, sucumbo junto a él en pecaminosas orgías de manjares obscenos a los que, aconsejablemente, no debería haber rendido voluntades.
En algún momento de los interminables días se hacen presentes las apariciones de mi pasado, enfundada en hábitos celestiales dignos de los cuerpos que solo tienen valía para ser apreciados y admirados, porque yo también tuve uno. Sigo teniéndolo, pero no sé si tendré ya la oportunidad de pedir por su rescate, bajo este otro que fabricó la insatisfacción del haber sido y ya no ser. Los dioses han ido entrelazando subterfugios y nos han reducido -¡Mujeres!- solo a cuerpos o a la mitad de sus sombras. Dioses que habitan en los lugares más insospechados, y nos abofetean desde sus púlpitos y tronos ofreciéndonos lo que luego nos prohíben.
Seguramente, bajaré los círculos necesarios para encontrarme con la proyección de lo que fui, una vez más, mientras sigo arrastrando este peso de límites en resistencia y márgenes sin continente, y por la resurrección de la carne, amén. Cuerpos al uso, cuerpos es serie
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