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July 08
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MÁS SANGRE
ROSA MONTERO |
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Intenten visualizar una lanza con una ancha hoja alveolada de 33 centímetros de longitud. Es un arma terrible cuya visión produce espanto. Ahora imaginen a una horda de energúmenos enarbolando esa cuchilla atroz y acosando a un toro al cual hieren, pinchan, tajan y alancean atropelladamente, allí por donde atinan a hincarle el hierro. Ha habido lanzas que han atravesado el cuerpo del animal, que aún ha seguido corriendo despavoridamente durante media hora más, con el asta deshaciendo sus entrañas. Porque son criaturas fuertes y, para su desgracia, aguantan el inaguantable sufrimiento durante mucho tiempo. Al final, el 'vencedor' le corta el rabo, a veces con el toro todavía vivo, y cuelga el triste despojo de su lanza, ufano de ser verdugo y matarife. Todo este sadismo, que parece salido de una película de psicópatas, es una pálida descripción de un hecho real: del Toro de la Vega, en Tordesillas.
Los partidarios de esta monstruosidad sostienen que es una fiesta, y llevan a sus niños a verla y aplaudirla, y celebran la lenta sesión de tortura cada año. Hoy es ese día infamante; mientras están leyendo este artículo tal vez el pobre bicho esté siendo martirizado por una docena de lanzas. En mayo de 2003, el Procurador del Común (el Defensor del Pueblo) de Castilla y León sacó dos resoluciones calificando muy duramente "la crueldad del espectáculo". Poco después de la matanza del año pasado, y ante el escándalo y el asco general que esta atrocidad siempre produce, el Ayuntamiento de Tordesillas y la Junta de Castilla aceptaron las resoluciones del Procurador para "humanizar" el espectáculo, y el Ayuntamiento se comprometió a reformar las bases del torneo. Pero las bases no han sido reformadas y los hierros están desgarrando una vez más las carnes del toro. Pobre Tordesillas, una ciudad tan bella y con tan larga historia, de la que hoy sólo se habla por las salvajadas que cometen unos cuantos cientos de salvajes. Y pobres todos nosotros, que en este mundo agónico y feroz, tan anegado de sangre, seguimos permitiendo esta orgía de sufrimiento y crueldad, esta enfermiza celebración festiva que añade un dolor innecesario al dolor insoportable de la vida. |
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El País - Miércoles, 19 de noviembre de 2003 |
ROSA MONTERO
El científico alemán Rienhard Wolf acaba de demostrar, con un complicado experimento, que las moscas tienen capacidad de iniciativa y decisión (que ya es más de lo que puedo decir de unos cuantos seres humanos que conozco). En los últimos años, un aluvión de descubrimientos está fosfatinando para siempre la vieja creencia en una frontera insalvable entre los humanos y el resto de los animales. Digiera usted cuanto antes la noticia: no somos los reyes de la creación. No somos los únicos con inteligencia, sentimientos, emociones, memoria, cultura o conciencia de la muerte y del yo. Los
elefantes cumplen una especie de ritos funerarios con sus difuntos y manifiestan un largo y compungido duelo: o sea, saben lo que es morir. Los cerdos necesitan cariño y se deprimen si se les deja solos. Y se ha comprobado que los orangutanes adquieren conocimientos que luego transmiten a sus hijos; dependiendo del lugar en donde viven, les enseñan juegos, herramientas y sonidos distintos (que es como decir que tienen distintos idiomas y culturas). Lo cual acaba con el prejuicio de que los animales carecen de inteligencia activa y que todos sus actos son instintivos, ciegos impulsos genéticos.
Hay madres chimpancés que se esfuerzan por juntar a sus hijos con los hijos de los chimpancés dominantes en la manada, para promocionarlos socialmente. Y, tal como explicaba Jeremy Rifkin hace poco en El País, la genial gorila Koko, que aprendió el lenguaje de signos y que entiende y usa varios miles de palabras, puntúa entre 70 y 90 en nuestros exámenes de inteligencia, lo que quiere decir que si fuera una persona se la consideraría de aprendizaje lento, pero no retrasada. O sea, Koko posee una inteligencia que podríamos llamar humana. El interés económico y el egocentrismo de la especie nos hacen maltratar bárbaramente a los demás animales. ¿Podremos seguir comportándonos así por mucho tiempo, sabiendo lo que ahora sabemos? ¿Vamos a seguir ignorando lo obvio, como los esclavistas ignoraron a sus esclavos? Nuestros descendientes nos contemplarán con incredulidad y con desprecio.
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El País - Martes, 30 de abril de 2002 |
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ANIMALES |
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ROSA MONTERO
Estamos tan abrumados por el bárbaro despliegue de violencia contra los palestinos que ponerse a hablar ahora de los derechos de los animales le puede parecer a alguno fuera de lugar. Craso error: yo creo que todo forma parte de la misma cosa, del desarrollo de la conciencia humanista, del fortalecimiento de un sistema de valores que impida el abuso, de la defensa del débil frente al asesino. Hace unos días, el Partido Popular rechazó las propuestas de ley presentadas por PSOE, CiU, ERC e IU para que el maltrato a los animales fuera considerado delito. Serrar lentamente las patas de 15 perros seguirá siendo falta leve, más leve, de hecho, que las faltas de tráfico. Todos los países de la UE tienen penas mucho mayores para quienes cometen estas barbaridades, que no sólo atentan contra los animales, sino contra la civilidad común y contra nuestra dignidad como personas: la defensa de los derechos del animal es un continuo de la defensa de los derechos humanos. Pero los españoles, por desgracia, somos feroces. Aquí la tortura no es un hecho aislado; los galgueros ahorcan sistemáticamente a sus pobres perros (mientras los señoritos de las federaciones de caza miran para otro lado), y la mitad de las llamadas fiestas populares son gamberradas sádicas.
Dice el pepero De Luis que no quieren parchear el Código Penal, y que una comisión está estudiando el asunto (desde noviembre). Aparte de que en otros casos sí que han parcheado sin problemas (como en el endurecimiento de las penas a la kale borroka), ¿cuánto tiempo más va a tardar la comisión? ¿Veinte años y un día? Los 650.000 firmantes de la petición para el endurecimiento de la ley sospechamos que el PP no se muere de ganas de cambiar las cosas. A lo peor hay demasiados intereses: de los dueños de los cotos, de los laboratorios farmacéuticos que abusan de una experimentación animal sin regular, de los alcaldazos que disfrutan arrancando cuellos de patos en las fiestas... Del viejo dinero, en fin, la vieja tradición y la vieja burricie, con la que el PP tiene entrañables relaciones naturales y de familia. Pero que no se crean que lo vamos a olvidar: ya nos encontraremos (650.000 votantes) en las elecciones. |
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El País - Martes, 5 de febrero de 2002 | July 02 
LA JUSTICIA DE ESTADOS UNIDOS GARANTIZA A LOS “BLOGGERS” QUE PUEDEN PROTEGER A SUS FUENTES COMO LOS PERIODISTAS.
Victoria en los tribunales para el periodismo digital. Los “bloggers” tienen el mismo derecho a proteger y mantener la confidencialidad de sus fuentes de información que los periodistas y medios de comunicación tradicionales, al menos en Estados Unidos.
El Tribunal de Apelación de San José (California) rechazó la semana pasada la petición del fabricante de ordenadores Apple que, hace dos años, pidió amparo a la justicia para que los “bloggers” le revelaran la identidad de la persona, supuestamente un empleado, que les había suministrado información confidencial sobre su producto Asteroid. Posteriormente, la noticia fue publicada en tres páginas especializadas en las novedades de la compañía californiana.
Apple argumentaba que era legítima su petición porque se acaparaba en el derecho a proteger sus scretos industriales de la competencia. Además, la compañía sostenía que los “bloggers” no podían considerarse periodistas. Hace un año la primera sentencia judicial del tribunal de Santa Clara le dio la razón. Los “bloggers”, representados por la organización de derechos digitales Electronic Free Foundation (EFF) recurrieron y ahora, la corte de apelación californiana, es una fallo de 69 folios, contradice esa decisión concluyendo que los bleggers y webmasters pueden acogerse a las leyes que protegen a los periodistas: la primera enmienda y la California’s Shield Law.
SENTENCIA: http://www.courtinfo.ca.gov/
tp://www.courtinfo.ca.gov
CiberP@ís - El País - jueves 15 de junio del 2006.
http://www.courtinfo.ca.gov |  | |  |
February 07
DE: battista@ciudad.com.ar A: informatica@inf.clarin.com.ar Asunto: Las relaciones humanas en Internet Fecha: Miércoles 26 de mayo de 1999 Escribe: Vicente Battista
"La tecnología inmoló a las cartas de amor. La agonía comenzó en 1876, cuando Alexander Graham Bell presentó en público su último invento: el teléfono. Había nacido un revolucionario artefacto que lograba que uno y otro se contactaran de inmediato, sin que importara a qué distancia estaban.
El comienzo de la comunicación telefónica significaba el fin de la comunicación postal. Rainer Maria Rilke lo anticipó en una carta fecheda a fines de 1908. Y no se equivocó. Escribir cartas en cualquiera de sus variantes, desde las comerciales hasta las románticas, pasó a ser una costumbre del pasado. El teléfono lograba que tanto el saldo de las cuentas corrientes como las pasiones desmedidas se confesaran en un abrir y cerrar de ojos.
A mediados del siglo XX ya no había quién escribiera cartas de amor. A fines del siglo XX, cuándo ese hábito ya se creía perdido, las cartas de amor regresaron con el arrebato y el fervor de antaño. Y los méritos de ese retorno son de Internet.
La hisotoria del mundo también se puede cifrar en su correspondencia, desde las epístolas de San Pedro a los romanos hasta las cartas de Franz Kafka nunca le envió a su padre.
Las cartas de amor con parte de esa historia. Ahí están las que Albert Einstein le escribía a Mileva Maric, las que Jean Paul Sartre desde su confinamiento alemán le enviaba a Simone de Beauvoir y las que Juan Domingo Perón, desde la cárcel de Martín García, le remitía a Evita.
Por sus propias cartas, sabemos de las aventuras románticas de Domingo Faustino Sarmiento, de Leopoldo Lugones, de Roberto Arlt y de Jorge Luis Borges. ¿Qué habría pasado si esas palabras se hubieran dicho por teléfono? Una vigorosa parte de la historia se había perdido para siempre.
A pesar de esa pérdida, los enamorados eligieron el teléfono. Fue natural que sucediera así. El mensaje telefónico brindaba una inmediatez que de ningna manera podía lograr el más eficaz de los correos. Cada vez que alguien leía "tengo ganas de verte", de inmediato se preguntaba si áun persistían esas ganas: la carta había demorado una semana en llegar a destino. El teléfono anuló ese contratiempo. Todas las palabras de amor que se oían del otro lado de la línea correspondían al momento en que se estaban pronunciando.
Pero a las palabras se las lleva el viento. No es lo mismo oir "te quiero" por teléfono que leer "te quiero" en una carta. La primera expresión llega de inmediato pero se pierde en cuanto se pronuncia; la segunda tarda unos días en llegar, aunque una vez que llega se queda para siempre. Sobrevive incluso a quien la escribió y a quien la leyó. Por hablar en lugar de escribir, quedó silenciada para el futuro buena parte de la actual historia romántica.
Internet enmendó tamaño disparate. Gracias al correo electrónico es posible seducir otra vez por medio de la palabra escrita. Las palabras de amor, escoltadas con versos de Pablo Neruda o de T.S. Elliot, llegan a destino con la velocidad de la comunicación telefónica, y allí se quedan.
Aquellas viejas cartas se guardaban en un cofre con la secreta fantasía de que alguna vez las conocieran otros; muchas habían sido escritas exclusivamente para eso. Estos e-mails se pueden guardar en un disquete con la misma secreta fantasía.
Pero no sólo en velocidad el correo electrónico supera al tradicional. Además, destierra la excusa de que la carrta nunca llegó a destino. El e-mail llega invariablemente, sólo retorna si la dirección es incorrecta.
Sin embargo, a la hora de confesar pasiones incontroladas es preciso controlar cómo se envía: el e-mail puede salir con copias. Mortifica que esas palabras tan especiales, escritas exclusivamente par la mujer u hombre amado, le lleguen también a un agente de bolsa, a un escribano o a cualquier otra dirección que figure en la libreta electrónica del imprudente enamorado/a.
"Todas las cartas de amor son ridículas, no serían cartas de amor si no fuesen ridículas", postula Fernando Pessoa en un poema. Algunos versos después, reconoce: "Pero al fin, sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor son ridículas". El e-mail hace posible que nuevamente se escriban ridículas cartas de amor; acaso una eficaz manera de que dejemos de ser, de una vez por todas, criaturas ridículas."
...hasta aquí Battista..., luego La Maga...
...tendrá la precaución de hacer doble copia en disquete (una en la caja fuerte bajo llave), copia en papel (por si acaso), deberá utilizar las viejas cajas de zapatos para guardar las copias en papel y en disquete, pdrá -en todo caso- perfumar las copias propias y hacer el comentario pertinente en el mensaje electrónico para que la destinataria agudice aún más la imaginación y sienta el perfume como si fuera real y no virtual.
Otrora, las cajas y cofres repletos de cartas corrian el peligro de perderse olvidados en un desván, quemados bajo el fuego (y no el de la pasión sino el de un incendio involuntario...o volutario aprovechando el asadito del domingo), ser arrojadas a la basura por equivocación o por un acto de "arrojo" -valga la redundancia- o entregarlas en un acto de sublime altruísmo a los niños del grupo de boy scouts del barrio que recolectan papel usado para el próximo campamento del grupete.
En todo caso, lo rescatable, es que se ha vuelto a escribir...costumbre un tanto perdida. Y lo importante es no dejar de recibir nunca...palabras de amor:
PALABRAS DE AMOR (J. M. Serrat)
Ella me quiso tanto... Yo la quiero todavía. Juntos atravesamos una puerta cerrada. Ella, como os lo diría, era todo mi mundo entonces, cuando en el hogar quemábamos solo palabras de amor... Palabras de amor sencillas y tiernas. No sabíamos más, teníamos quince años . No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas, acabábamos de despertar del sueño de los niños. Teníamos suficiente con tres frases hechas que habíamos aprendido de antiguos comediantes. De historias de amor, sueños de poetas no sabíamos más, teníamos quince años ...
Ella quién sabe dónde está, ella quién sabe donde para. La perdí y nunca más he vuelto a encontrarla. Pero a menudo al oscurecer de lejos me llega una canción. Viejas notas, viejos acordes, viejas palabras de amor.
Palabras de amor sencillas y tiernas...
Internet...tiene lo suyo...
http://www.elratondebiblioteca.net/palabrasdeamor.htm
Saludos!
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